Hasta siempre BMW

Hasta siempre BMW

Llegó el momento de decir adiós, de hacer un punto y a parte en el camino.

Y es que llevaba tiempo sin ser feliz allí debido a que no me sentía lleno en el trabajo, no podía aportar más, no podía crecer. Y cuando eso sucede mi alma se pudre.

Es muy difícil, además de tomar conciencia de ello, tener el valor de dar el paso, salir de la dichosa zona de confort y dejar atrás la marca, empresa, ilusión y sueño desde niño.

La vida es caprichosa, ambiciosa conmigo y puesto que yo no me he atrevido, el orden natural de las cosas se ha manifestado y me ha dado esa patada en el culo que necesitaba para que una vez más me lance al vacío de la incertidumbre.

No entraré a juzgar los motivos porque ni es lo importante, ni vale la pena.

Quiero ver y veo ese tópico que decimos los resilientes optimistas: todo pasa por algo. Y veo ese futuro presente con grandes ojos, ilusión y ambición. No solo porque sea mi actitud sino porque lo siento.

 

No es una nota de despedida sino de “Eh Javier vuelve a la carga” pues han sido más de 3 años llenos de experiencia, conocimiento y aprendizaje donde he podido crecer a nivel personal y profesional en la que fue la empresa de mis sueños.

Y sobre todo queridos amigos, sobre todo, lleno de personas inolvidables que me llevo en mi corazón.

Aunque muchos no me conozcáis en profundidad sabéis que es algo que siempre destaco, valoro y en esta ocasión no iba a ser menos.

No son las empresas sino las personas quienes hacen grande una marca.

No te estoy diciendo que BMW sea “La aldea del arce” porque como en todas las casas se cuecen habas y todas tienen sus cosas buenas y malas, algunas son mejores y otras peores.

De las malas aprendo X2 y se que agradeceré el día de mañana haberlas vivido.

De las buenas me las llevo a “la patata”, crezco como persona y me siento con fuerza y ganas por creer siempre en ellas, su potencial y ayudar al cambio en positivo de nuestro mundo.

Hasta siempre BMW

No son vuestras aptitudes sino vuestros corazones y actitudes los que os harán grandes en la vida y por ende en vuestro trabajo.

 

Ha sido para mi un honor forma parte de esta familia llamada BMW y me siento muy agradecido de haber hecho valer mi sueño.

Desde el presidente hasta el personal de limpieza, de toda persona con la que he interactuado he aprendido algo.

Por supuesto me llevo amigos y personas especiales a las cuales aun más agradezco su apoyo y creencia en mi.

 

Y quiero tener un pequeño y bello detalle sobre todo con mis compañeros de estos dos últimos años: el equipo comercial.

Para mi ha sido una experiencia incalculable conocer y vivir este mundo que desde fuera, sea como cliente, o desde “las alturas” en la oficina, desconocía e incluso prejuzgaba.

Por este lugar debería experimentar un tiempo toda persona que quiera conocer de verdad y crecer en el negocio de la automoción.

Ha sido mi verdadero master de la automoción.

 

Es admirable la capacidad de estas personas para trabajar aguantando la palabra estrés, con un horario sacrificado para con sus familias, cumplir objetivos y sonreír. Y sobre todo el equipazo y mezcla de personas diferentes que consiguen que la máquina alemana funcione como sus motores.

 

Sois para mi un gesto de admiración y me quito el sombrero por vosotros compañeros.

Que nada ni nadie os haga sentir pequeños pues sin vuestro trabajo, reitero una de las patas más importantes de este negocio, no habría BMW.

 

Recordemos que el trabajo, solo es trabajo, como tal va y viene y hay muchos.

Familia, amigos, vida solo hay una y por ello hay que cuidarla TODOS los días.

 

Donde voy ahora, cual es mi siguiente paso en el camino es todavía una incógnita que con el tiempo, reflexión y criterio haré acto manifiesto.

Lo que si se seguro es que será un lugar donde las personas sean el mayor valor de la empresa.

 

No es un adiós ni mucho menos un hasta nunca. Es un ¡hasta siempre BMW!

 

Próximo capitulo allá vamos!!

Feliz de lo labrado y conocido, ilusionado y expectante por el futuro.

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